Hepatología

Principales trastornos que abarca la hepatología

El hígado es un órgano que cumple una gran cantidad de funciones para el organismo, es una especie de laboratorio de procesamiento capaz de fabricar e inactivar la mayor parte de las sustancias contenidas en el cuerpo.

Este órgano es el blanco de diversos trastornos, sin embargo las principales enfermedades capaces de afectarlo y llevar a su deterioro son las hepatitis virales, principalmente por el virus de la hepatitis B y el virus de la hepatitis C, el depósito de grasa mejor conocido como hígado graso y la hepatitis derivada del consumo de bebidas alcohólicas.

Infección por el Virus de la hepatitis C.

Este virus afecta al hígado produciendo una hepatitis crónica que induce el desarrollo de cambios que llevan a la aparición de la cirrosis hepática y de cáncer de hígado, es uno de los principales factores que llevan al trasplante de hígado a nivel mundial. Este virus se adquiere por contacto sexual produciendo una enfermedad que se mantiene silenciosa hasta que sobreviene la cirrosis. Se estima que 5 de cada 10 personas con hepatitis C también están infectados por el virus HIV.

Infección por el Virus de la hepatitis B.

Este virus tiene una forma de transmisión y una evolución similar al virus de la hepatitis C, siendo también capaz de llevar al desarrollo de cirrosis hepática y cáncer de hígado, sin embrago el número de casos de esta enfermedad ha disminuido notablemente gracias a la vacunación.

Hígado graso.

El hígado graso, comúnmente conocido en el ámbito sanitario como esteatosis hepática, es una enfermedad generalmente benigna del hígado que se caracteriza por la acumulación de ácidos grasos y de triglicéridos en las células hepáticas. Aunque es normal que nuestro hígado posea cierta cantidad de grasa, aparece la condición de hígado graso cuando ésta excede de lo considerado como normal desde un punto de vista médico.

El depósito de grasa en el hígado ocurre por el consumo de bebidas alcohólicas así como por el exceso de azúcares y grasas en la dieta. Este trastorno conlleva a la afectación de la arquitectura hepática, originando fibrosis y posteriormente cirrosis en 2 de cada 10 personas con hígado graso. El número de personas con hígado graso se ha incrementado notablemente, estando esto favorecido por el aumento en la prevalencia de personas con obesidad y resistencia a la acción de la insulina, como ocurre en el síndrome metabólico.

Los síntomas del hígado graso por regla general suelen ser dolor en la parte superior derecha del abdomen, malestar general, fatiga crónica, y sensación de pesadez, en especial después de las comidas. Aunque, como veremos, es cierto que en la mayoría de las ocasiones tiende a no causar síntomas hasta que la patología ha avanzado mucho.

¿Cuáles son los tratamientos para el hígado graso?

Para el hígado graso no alcohólico, los médicos recomiendan perder peso. Bajar de peso puede reducir la grasa, la inflamación y la fibrosis en el hígado. Si un su doctor cree que un medicamento es la causa del hígado graso, debe dejar de tomarlo, aunque primero debe consultar con su médico. Es posible que deba bajar la dosis de la medicina en forma gradual, y puede que tenga que tomar otro medicamento en su lugar.

No hay medicamentos que hayan sido aprobados para tratar el hígado graso. Los estudios están buscando si un determinado medicamento para la diabetes o la vitamina E puede ayudar, pero se necesita mayor investigación.

La parte más importante del tratamiento de la enfermedad del hígado graso por alcohol es dejar de beber alcohol. Si necesita ayuda para lograrlo, es probable que deba ver a un terapeuta o participar en un programa de rehabilitación por consumo de alcohol. También hay medicamentos que pueden ayudar, ya sea reduciendo sus ansias o haciendo que se sienta mal si consume alcohol.

Tanto la enfermedad del hígado graso relacionado al alcohol como un tipo de enfermedad del hígado graso no alcohólico (esteatohepatitis no alcohólica) pueden conducir a cirrosis. Los médicos pueden tratar los problemas de salud causados por la cirrosis con medicamentos, operaciones y otros procedimientos médicos. Si la cirrosis conduce a insuficiencia hepática, es posible que necesite un trasplante de hígado.

Cáncer de hígado.

El cáncer se origina cuando las células en el cuerpo comienzan a crecer en forma descontrolada. Las células de casi cualquier parte del cuerpo pueden convertirse en cáncer y pueden extenderse a otras áreas del cuerpo.

El tipo más común de cáncer en el hígado es el carcinoma hepatocelular, constituye el sexto tipo de tumor en orden de frecuencia siendo la tercera causa de muerte por cáncer a nivel mundial.

Descripción general del tratamiento

En la atención del cáncer, a menudo trabajan juntos distintos tipos de médicos para crear un plan de tratamiento integral de los pacientes que combine distintos tipos de tratamientos. Esto se denomina equipo multidisciplinario Los equipos de atención del cáncer incluyen una variedad de otros profesionales de la atención médica, por ejemplo, auxiliares médicos, enfermeros de oncología, trabajadores sociales, farmacéuticos, asesores, dietistas y otros.

Las opciones y recomendaciones de tratamiento dependen de varios factores:

  • qué porcentaje del hígado está afectando el cáncer;
  • si el cáncer se ha diseminado;
  • las preferencias del paciente y su estado de salud general;
  • el daño en el área restante del hígado sin cáncer.

Cuando un tumor se detecta en un estadio temprano y el hígado del paciente funciona bien, el objetivo del tratamiento es tratar de eliminar el cáncer. El plan de atención también puede incluir tratamiento para síntomas y efectos secundarios, una parte importante de la atención del cáncer. Cuando el cáncer de hígado se detecta en un estadio más avanzado o el hígado del paciente no funciona correctamente, el paciente y el médico deben hablar sobre los objetivos de cada recomendación de tratamiento. En este punto, los objetivos del tratamiento pueden concentrarse en retardar el crecimiento del cáncer y aliviar los síntomas, a fin de mejorar la calidad de vida.

Las diversas opciones de tratamiento dirigido a la enfermedad pueden agruparse según si pueden curar el cáncer o si mejorarán la supervivencia del paciente, pero lo más probable es que no eliminen el cáncer. A continuación se describen las opciones de tratamiento más frecuentes, tanto de las opciones de tratamientos dirigidos a la enfermedad, como aquellas que tienen como objetivo el manejo de los efectos secundarios y síntomas. Tómese el tiempo para conocer sus opciones de tratamiento y asegúrese de hacer preguntas si tiene dudas sobre cosas que no están claras. Hable con su médico acerca de los objetivos de cada tratamiento y lo que puede esperar mientras recibe el tratamiento.

Tratamientos dirigidos a la enfermedad para eliminar y potencialmente curar el HCC

Por lo general, estos tratamientos se recomiendan cuando el tumor se ha detectado en un estadio temprano. Puede que no se los recomiende para tratar pacientes en los estadios más avanzados de la enfermedad. Estos tratamientos son cirugía, ablación por radiofrecuencia, inyección percutánea de etanol y radioterapia.

Trasplante de Hígado.

Las personas afectadas por enfermedades hepáticas avanzadas o en fase terminal tienen como única alternativa de tratamiento el trasplante hepático a partir de donante fallecido. El hepatólogo es el médico encargado de monitorear a los pacientes con trasplante hepático.

Cirrosis Hepática

El hígado es un órgano grande, que pesa unos 1,5 kg y se encuentra en la parte superior derecha del abdomen, debajo de las costillas. El hígado realiza muchas funciones que son esenciales para la vida, tales como la producción de proteínas, metabolización de toxinas, almacenamiento de glucosa, producción de colesterol, producción de bilis, síntesis de factores de coagulación, almacenamiento de hierro y vitaminas, etc.

El hígado es capaz de repararse a sí mismo cuando atacado. Sin embargo, si la agresión se produce continuamente durante muchos años, el proceso de reparación va a implicar en la creación de tejido cicatricial en lugar de tejido con células del hígado capaces de realizar sus funciones. Por lo tanto, situaciones en que hay ataque continuo del hígado, como ocurre, por ejemplo, con el consumo crónico y abusivo de alcohol, pueden causar cicatrización en áreas significativas en el hígado,  proceso al cual damos el nombre de cirrosis.

Como era de esperarse, mientras más extensa es la cirrosis hepática, más pequeño es el número de células hepáticas que funcionan y, por lo tanto, mayor es el grado de insuficiencia hepática. En último análisis, la cirrosis es un estado de insuficiencia hepática, un órgano noble sin el cual no conseguimos sobrevivir.

Es el resultado de un daño prolongado, generalmente de varios años en el hígado a causas de diferentes enfermedades crónicas.

Este padecimiento se caracteriza por la acumulación de fibrosis («cicatrices») en el tejido hepático y disminución del tejido hepático funcionante; situaciones que interfieren con la estructura y funcionamiento normal del hígado ya que ocasiona serias complicaciones en la circulación de la sangre a través de dicho órgano y sus funciones.

¿Cuál es el tratamiento para la cirrosis?

El tratamiento para la cirrosis depende del tipo de cirrosis que padezca la persona, el tiempo que haya durado la enfermedad y el daño permanente que haya sufrido el hígado. Algunas veces el daño que sufren el hígado se puede corregir si se encuentra la causa específica de la cirrosis y se da el tratamiento adecuado.

  • En el caso de la cirrosis alcohólica, la abstención total y una dieta balanceadason partes importantes del tratamiento.
  • En el caso de la cirrosis secundaria a hepatitis viral, se usan medicamentos para aumentar la respuesta del sistema de inmunidad contra el virus, como el interferón.
  • En casos de cirrosis causada por hepatitis autoinmune, los corticosteroides solos o combinados con la azatioprina pueden ser un tratamiento efectivo.
  • En los pacientes cirróticos con ictericia, el tratamiento suplementario con vitaminas liposolubles pueden ayudarlos.
  • En el caso de la enfermedad de Wilson, se eliminan las cantidades excesivas de cobre en el organismo por medio de medicamentos.
  • En la hemocromatosis, se elimina el exceso de hierro por medio de flebotomías (extracción de sangre).
  • Muchos tipos de cirrosis requieren un trasplante de hígadocuando la insuficiencia hepática está avanzada.

Tumores Hepáticos

Los tumores hepáticos son aquellos que se originan a partir de las células del hígado o las vías de la bilis.

Los tumores hepáticos son la lesión hepática o de las vías biliares producida por el crecimiento no controlado de células alteradas hepáticas o biliares (tumor primario) o de células alteradas procedentes de otras localizaciones (metástasis).

Cómo se produce la enfermedad

Los tumores benignos de hígado son relativamente frecuentes y no suelen producir síntomas. Sin embargo, en muy pocas ocasiones algunos de estos tumores provocan malestar en la zona derecha superior del abdomen, o causan un aumento del volumen del hígado o una hemorragia interna en la cavidad abdominal. Entre los tumores hepáticos no cancerosos (benignos) se incluyen:

  • Quistes hepáticos
  • Granulomas hepáticos
  • Hemangiomas

Los tumores malignos de hígado se relacionan en la mayoría de los casos con la presencia cirrosis. Otras causas menos frecuentes son las enfermedades por depósito del hígado (como los depósitos de cobre o de hierro) o las alteraciones del metabolismo.

Se clasifican en primarios (que se originan en el hígado) o metastásicos (diseminados desde otra parte del organismo). La mayoría de los cánceres hepáticos son metastásicos. El cáncer se extiende con frecuencia al hígado, dado que cuando las células tumorales se separan de un tumor maligno localizado en otra parte del organismo, con frecuencia se introducen en el torrente sanguíneo y viajan por él, y es precisamente el hígado el órgano que filtra la mayor parte de la sangre procedente del resto del organismo.

Los tumores hepáticos benignos

La mayoría de los tumores benignos se detectan solo en aquellos casos donde se requiere alguna prueba de diagnóstico por la imagen por algún otro motivo, como una ecografía, una tomografía computarizada (TC) o una resonancia magnética nuclear (RMN). Por lo general, el hígado funciona normalmente a pesar de la presencia del tumor benigno. Por lo tanto, los resultados de los análisis de sangre que evalúan la función hepática son normales. El tratamiento puede ser necesario o no serlo.

Tratamiento de la enfermedad

El único tratamiento curativo para los tumores de hígado y de las vías biliares es la extirpación quirúrgica del tumor.

Cuando la extirpación completa del tumor no es posible, puede intentarse disminuir su tamaño mediante técnicas como la instilación de alcohol en la masa tumoral, la embolización de los vasos que irrigan el tumor, la ligadura de la arteria hepática, o técnicas de inmunoterapia.

El tratamiento de las metástasis hepáticas múltiples implica el tratamiento del tumor primario del cual derivan.

El trasplante hepático se reserva pacientes con tumores malignos no operables que conservan una función hepática aceptable y que no han desarrollado las complicaciones asociadas a la cirrosis.

La quimioterapia y la radioterapia no suelen ser útiles en el tratamiento de los tumores hepáticos primarios.